“Un monumento contemporáneo […] su rica tímbrica […] en manos de un compositor que demuestra poseer un perfecto dominio de la orquestación y que manifiesta un oficio, o mejor, una maestría fruto de su particular apreciación del sonido, asociado con una imaginación fértil y extraordinaria.[…] Asistimos pues, a la audición de una obra maestra, profundamente contemporánea y clásica a la vez […]”.